¿Es un buen cliente o un mal cliente?

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¿Es un buen cliente o un mal cliente? Consejos para los freelance


febrero 12, 2014
Todos (o casi todos) hemos realizado trabajos como “freelancers” en el transcurso de nuestras carreras profesionales, incluyendo nuestro tiempo como estudiantes, sin embargo, todos hemos tenido una pregunta ¿Cómo reconocer a un mal cliente? ¿Cómo evadirlos? En este artículo les comparto algunas señas que nos ayudarán a indicar si un cliente es o no es rentable para nosotros.

1. Los clientes que no tienen tiempo.

Muchas veces nos encontramos con personas que, como un acto de fé, ponen cada una de las responsabilidades del proyecto en nuestras manos, suena bien, pero ¿Son ellos conscientes de que también cumplen un papel fundamental en el desarrollo del proyecto? No nos digamos mentiras, es fundamental que los clientes tengan tiempo para nosotros día tras día, ya que es inevitable solicitar aspectos como fotografías, conceptos, opiniones, documentos, etc. Todo el tiempo solicitaremos toda clase de información para que el proyecto sea un éxito.
¿Qué pasa si nuestro cliente no tiene tiempo para nosotros? Simplemente el proyecto se retrasará al igual que tu paga, tu cliente, contra toda clase de lógica, se enfadará por la carencia de resultados y el único responsable serás tú.
Para evitar a estos clientes es bueno ser claros con un brief, una serie de preguntas importantes que el cliente debe responder, si éste evade las respuestas, no quiere llenar el formulario o dice que “es algo muy simple”, bueno, ya tienes una alerta amarilla de lo que es un mal cliente.

2. Los que no son conscientes de lo que pagan.

Es bastante común encontrar personas que subestiman el tiempo de distintos profesionales y que consideran a nuestra labor como algo “sencillo” de lograr… Bueno, no es así, no es tan rápido ni can corto de ejecutar todo lo que necesita un proyecto para que sea exitoso, no obstante, como muchos clientes no entienden eso, no serán conscientes de lo que pagan y querrán siempre un poco más.
Cuando un cliente no tiene una idea clara de lo que obtiene con su paga, aparecerán problemas irremediables que pueden acabar lentamente con tu reputación, aún si tu tienes la razón. En mi caso, siempre fue común (en el pasado) encontrar clientes cuyo presupuesto para un sitio web era muy limitado (menos de $500.000 COP), pero esperaban un desarrollo robusto, complejo, con SEO, dinámico, animado en JS, con diseño personalizado al 100%, con mediciones, responsive, etc. y a eso súmele una cantidad cantidad desfasada de correcciones. Esto no es rentable en absoluto, simplemente un mes de trabajo no puede pagarse con $500.000 cop.
Evitar a estos clientes es difícil, pero, siempre puedes regularlos con un “proceso claro”, lo cual es simplemente llevar pasos ordenados de desarrollo con el cliente, sé cuidadoso y toma nota: Siempre envía un documento con los alcances, explica qué harás por ese presupuesto, qué correcciones harías, cómo las harías y cuántas veces las harías. Así mismo procura que él apruebe el diseño antes de maquetar y que seas claro con los sobrecostos (en caso de que apliquen).

3. Los que piden “favorcitos”

Nunca hay que negarle un favor a nadie ¿Cierto? Y mucho menos a un cliente, al menos eso parece, hay clientes que de favor en favor logran conseguir un proyecto mucho más grande del que contrataron, y sin que te dieras cuenta ahora has trabajado el doble o el triple de lo estipulado ¡Qué desastre!
No malinterpreten mi idea ¡Claro que debes ayudar a tu cliente! Pero debes saber cuándo parar, decir no también es una forma de aumentar nuestros ingresos y mostrarnos como una opción seria frente a cualquier cliente. Si comienzas a sentir que tu cliente solicita demasiados favores o “pequeños cambios”, trata de establecer una comunicación amigable y clara, explícale lo que piensas y dile la simple realidad: que su proyecto no puede evolucionar con tantos requerimientos, que aunque sean pequeños, entorpecen el proceso. Si optas por recibir una compilación de todos los cambios podrás trabajar más rápido, y si es el caso, generar una nueva cotización.

4. Las promesas vacías

Dejé este tipo de cliente para el final porque este es, en definitiva, el que proviene desde el séptimo círculo del infierno, los clientes de las promesas, o más conocidos como los de la “nariz larga”.
En la negociación, los clientes ven siempre los proyectos de publicidad y diseño como un gasto (a pesar de que estos medios aumenten sus ventas) y tratan de economizar en lo posible hasta el último centavo… y claro, te salen con esta famosa frase:
“Dame un buen precio, que después de este vienen otros trabajos”
Seré claro: miente. No habrá ningún proyecto nuevo, simplemente no existe, si existiera ya tendrías garantía de ello ¿no? Podría darte un contrato, ¿no? Bueno, el contrato no existe, así como el proyecto, no existe, comenzando porque tampoco tiene un nombre propio, simplemente dice “vienen otros” ¿Y te lo crees?
La mejor solución a estos clientes es una respuesta sumamente simple:
“Hagamos lo siguiente, empecemos este proyecto con los precios reales del mercado, y con los futuros proyectos que mencionas podré hacer un descuento especial, considerando tu historial como cliente”.
Simple ¿No?


Notas finales:
En todo momento veremos clientes buenos, y malos, lo más importante es conservar nuestro profesionalismo, nunca insultemos, nunca nos enfademos, tratemos a nuestro cliente de una forma respetuosa y seria, recuerda, es nuestro cliente, dependes de él, pero él también depende de ti, por eso hay que cobrar lo justo y dar lo justo, hay que ser rentables para ellos y ellos deben de ser rentables para nosotros.
¿Tienes otros perfiles de “clientes malos”? Compártelo, así podremos ayudar a todos los que trabajamos en este gremio, sean o no freelance.

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